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Jueves 31 de mayo de 2012 16:45

Blanca Nieves y el feminismo demonizado

Por  Luis Grande
  • De: Diálogo
Resalta la preciosista dirección de arte del film Resalta la preciosista dirección de arte del film www.vogue.de

Dentro de la reciente moda de reinventar cuentos de hadas y darles un tono sombrío, quizás dándole nuevamente el carácter tétrico que originalmente tenían, se estrena la película Snow White and the Huntsman. Una versión bastante enrevesada del cuento de Blanca Nieves y los siete enanos. El film entretiene a ratos y tiene una dirección de arte encantadora. Aún así, no logra capturar la magia necesaria para contar efectivamente este cuento fantástico.

En este film, la princesa Blanca Nieves (interpretada por Kirsten Stewart) es hija del fallecido rey Magnus, quien fue asesinado por la malvada reina hechicera Ravenna (Charlize Theron), para adueñarse del reino. La princesa logra escapar del ejército de la reina y se adentra en el bosque, por lo que las fuerzas malignas le piden a un cazador (Chris Hemsworth) para que la consiga.

Al mismo tiempo, el reinado tiránico de la reina es combatido por un grupo de rebeldes que eran fieles a Magnus, todo esto en un mundo fantástico lleno de trolls, hadas, espíritus del bosque y enanos.

El principal problema de esta versión es que se complica demasiado. Hay detalles de la historia que son redundantes, excesivamente complejos o innecesarios. A su vez, hay varias incongruencias e inconsistencias. Por otro lado, los diálogos son tan débiles y superficiales que no logran darle ninguna profundidad a la historia. Es tan grave la poca calidad del texto que, cuando Blanca Nieves hace su discurso para inspirar al ejército de su padre, este es tan insípido que no hubiese culpado a los soldados de querer irse a sus casas, con la misma premura con la que yo quería que se acabara el film.

Charlize Theron es una excelentísima actriz y logra hacer un gran trabajo con lo poco que el guión y la dirección le otorga en el film. Asimismo Chris Hemsworth que con su carisma arrollador, logra hacer un personaje que ya conoce, pues es parecido al superhéroe Thor.

Lamentablemente no se puede decir lo mismo de la inexpresiva y monótona Kirsten Steward quien una vez más, vuelve a mostrar el mismo rostro y las mismas gestuales a las que ya nos tiene acostumbrado en sus filmes anteriores. Como el peso del film está colocado sobre los hombros de Blanca Nieves, el que este interpretado tan débilmente no ayuda a mantener el interés en la historia.

Por si esto fuese poco, la existencia del personaje interpretado pobremente por Sam Claflin, que no sólo es totalmente innecesario para la trama, sino que intenta generar un triángulo amoroso completamente inconsistente.

Lo que inyecta de energía y emoción la película es el grupo de los ocho enanos (sí, en esta versión hay uno más). Los talentosos y experimentados actores Ian McShane, Bob Hoskins, Ray Winstone, Nick Frost, Eddie Marsan, Toby Jones,Johnny Harris y el no tan conocido Brian Gleeson, son verdaderamente el deleite del film. No sólo la historia mejora considerablemente una vez que son presentados estos personajes, sino que uno empieza a experimentar sentimiento alguno. Tristemente, ni siquiera estos ocho talentos logran rescatar el largometraje.

Pero lo que en realidad es el punto más desconcertante del guión es posiblemente la inconsistencia, por un lado, y lo obvio, por otro, de su discurso. La historia de Blanca Nieves, la elegida para salvar al reino de la maldad, quien muere al comer de la manzana de la bruja y resucita para guiar a las fuerzas del bien a la victoria. La alusión mesiánica es tan evidente que es casi risible.

Pero la obviedad empeora tomando en cuenta ciertos elementos. Blanca Nieves aparece rezando un Padre Nuestro cuando se nos presenta como adulta. En este mundo fantástico lleno de hadas y deidades del bosque que se presentan en forma de un gran cervatillo blanco, ¿se le sigue rezando a Dios del modo que Jesucristo le enseñó a sus seguidores? Por si esta conexión entre Cristo y Blanca Nieves no fuese suficiente, en el momento en que la princesa está “muerta”, el cazador le dice “sé ahora la reina en el cielo entre los ángeles”.

Pero más problemática que la obviedad del simbolismo detrás de Blanca Nieves, es la inconsistencia detrás del personaje de la bruja Ravenna. Esta bruja es una mujer que ha decidido combatir el mundo de los hombres. Desde la escena en la que asesina al rey, lo hace en la cama, colocándose sobre él mientras le expresa su desprecio por el género masculino, ya que usan a las mujeres y luego las desechan cuando éstas envejecen. Irónicamente, podría decirse que esto mismo hace Ravenna con sus prisioneras.

Es por esto que Ravenna, piensa mantener a toda costa su belleza, por medio de oscuros rituales mágicos, para usarla como el arma más poderosa en contra de los hombres. El primer conflicto de este discurso es: ¿es Ravenna malvada por querer rebelarse en un mundo patriarcalista?

En segundo lugar, si bien es cierto que en su cruzada antimasculina, exagera haciendo que paguen justos por pecadores, ella tiene una obsesión con verse hermosa y joven; dos características impuestas a la mujer precisamente por nuestra sociedad patriarcal. El que un hombre envejezca lo vuelve interesante. Las canas masculinas son sexy, pero la mujer debe verse siempre lozana y fresca. Si Ravenna realmente quiere oponerse a la supremacía masculina, debería llevar orgullosa sus canas.

Viendo al personaje de Ravenna desde más cerca, esta es una mujer que asesina hombres y los desprecia. Admite en una escena que, en otro momento de su vida, podría haberse sentido atraída a ellos pero ya no. Al mismo tiempo, usa a jóvenes hermosas doncellas para sentirse más joven y está detrás del corazón de Blanca Nieves. La malvada de la película es una lesbiana, que intenta rebelarse del mundo machista, aunque no puede dejar de ser esclava de las convenciones estéticas patriarcalistas.

Además, ¿qué dice eso de Blanca Nieves entonces? Ella es tan hermosa que todos la siguen e incluso la naturaleza le obedece. Claro, la excusa es que ella es bella “por fuera y por dentro”. Que es pura e inocente. Pero ¿acaso no quiere asesinarla Ravenna por ser hermosa físicamente, ya que sólo con esta belleza puede ser inmortal la bruja, así como ser destruida?

Pero lo más indignante es el mensaje final. Mientras la mujer este enamorada del bárbaro que pelea con hachas, y sea sumisa ante este, puede perfectamente ser reina. Si por el contrario intenta rebelarse contra el patriarcado, debe ser derrotada.

Tristemente Snow White and the Huntsman se une a la lista de películas basadas en cuentos de hadas, con un giro oscuro, que no logran ni capturar la magia del texto original ni lograr un film memorable.

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