18 abr, 2014

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Lunes 12 de diciembre de 2011 16:06

Boom Boom Kid con el tupé de no callar

Por  Pablo Díaz Marenghi
  • De: Revista Alrededores
Boom Boom Kid repasa su pasado y analiza su presente y futuro tanto en la música como en la vida. Boom Boom Kid repasa su pasado y analiza su presente y futuro tanto en la música como en la vida. emauniac.wordpress.com

Su verdadero nombre es Carlos Rodriguez, aunque muchos aún lo llaman Nekro, como en la época de su anterior banda, Fun People. A través de canciones y “fanzines” resiste y transmite de manera auto gestionada su mensaje. En diálogo con Alrededores, Boom Boom Kid repasó su pasado, analizó su  presente y futuro tanto en la música como en la vida.

¿Cómo presentarías tu música? ¿A qué te dedicas?

- Es un zumbido. Lo que hago es un zumbido. Podés llamarlo, rock, pop, punk, es un zumbido, que trata de emular el ronroneo de los gatos  ¿A qué me dedico? No sé, aún estoy buscando la profesión.

¿Además de la música, te interesa alguna otra rama del arte, como la literatura, el cine o la pintura?

Si,  me gusta leer, me gusta ver, de ahí a meterme en eso, yo lo que hago son fanzines (revistas artesanales con mensajes, recortes y dibujos realizada por y para aficionados de ciertos temas) y hago cortos y videoclips con mi música pero no puedo llegar a hacer una película o decir que soy un cineasta o un director. Me gusta pintar, dibujar, pero no me considero un pintor o un dibujante. Hago un montón de cosas, pero no sé si tienen nombre.

¿Qué opinas sobre las bandas más chicas... (El entrevistado interrumpe: Boom Boom Kid es una banda chica –risas-). Claro,  me refiero a todas esas bandas que a lo mejor les cuesta conseguir un lugar para tocar, como ves su situación?

Creo que tiene que ver un poco con la vagancia. El que quiere tocar puede tocar, lo puede hacer en cualquier lado. Depende de lo que vos aspires. Hay gente que decide fracasar si no tiene un auto y una casa a los 40 años. Otros, están contentos con estar vivos y estar tomando sol en una plaza leyendo un libro. Y está bien, con dinero o sin dinero. Yo a las bandas no le puedo decir nada porque yo tengo una visión muy particular de las cosas, y tampoco me interesa que mi visión sea  aquella en la que otras personas se involucren.  Muchos cantantes o voceros de algunas bandas de rock dicen: «..."no hay que hacer esto, hay que hacer lo otro...»  Algunos dicen: «somos independientes» ¿Qué me quieren decir? Yo si escucho una canción la escucho, no me fijo quien la sacó, quién la editó, capaz yo sí porque soy medio hinchapelotas pero, qué se yo, escucho una canción y nada. Para mí, uno tiene que tratar de ser uno en todos los sentidos. ¿Qué tienen que hacer las bandas? Las bandas me parece que tienen que hacer lo que tienen que hacer. Cuando uno trata de hacer algo para lo que no  no nació, algo forzado porque la quiere pegar, el día de mañana podés ser el cantante más famoso de la tierra pero no sos vos ¿Y de qué te sirve? De nada.
 
Te involucraste de muy joven en la música y más precisamente con el canto, ¿Cómo fue es comienzo?

Fue por error que yo empecé a cantar en realidad. Con unos amigos que habían empezado a hacer funzines nos juntábamos a escuchar música, en el año 89. Yo vivía entre Campana y Zárate y nos juntábamos en Campana. Con los pibes íbamos a tomar algo, nos juntábamos para intercambiar cassettes de grabaciones que conseguíamos o nos mandaban por correo amigos de otras partes del planeta. Cada uno de nosotros tenía un fanzine. Obviamente había uno que era más “thrasher” (subgénero del metal bazado en ritmos veloces de percusión y letras sociales con un lenguaje directo y de denuncia), otro más death metal (uno de los subgéneros más pesados del heavy metal caracterizado por impronunciables voces guturales), otro que era más heavy. Y bueno, yo hacía las revistas y un día me dicen: “che, mañana vamos a ensayar”. “¿Ensayar qué?”- le digo. “No, pasa que ensayamos una vez, y estuvo buenísimo y hoy vamos a ensayar de vuelta, ahí a dos cuadras de tu casa. ¿Por qué no te venís a cantar?”. “No, vos estas loco" les digo. “Si” me contestan. Yo cuando era chico cantaba arriba de los discos de Iron Maiden. Y bueno, me mandé, no había micrófono nada, creo que a los dos años de tocar pegamos uno. Mi voz se escuchaba cuando iba a un lugar a cantar, y trataba de que se escuche. A lo mejor eso influyó en que, bueno ahora no la tengo tan fuerte. Pero en su momento, tenía una voz muy fuerte.  Y así salió. Horror (risas). Les gustaba lo que escribía, como escribía y ya al otro fin de semana tenía varias canciones, y a las tres o cuatro semanas, ya tuvimos el primer reci. Así, todo rápido. La banda se llamó Anesthesia.

¿Cómo fue el camino hasta llegar a grabar el primer disco con tu banda ? (Luego, cambios de formación mediante pasaría a llamarse Fun People)

El primer disco lo grabamos en el año 94. Imaginate del 89 ,  cinco años recién para grabar el disco. Hubo dos demos antes ( «Estoy a tu lado» y «Anabelle» ) alrededor del  ´93. Cuando se grabó ese disco, de la primera formación de Anesthesia,  hasta que grabamos ese disco, no quedaba ningún pibe. Los que empezaron a armar la banda, con el tiempo, fueron perdiendo el interés en el estilo musical. Yo siempre quise tocar esto, al toque. Toqué la primera vez y dije: wow, ¡Está buenísimo! Entonces los chicos empezaron a crecer, empezaron a trabajar en trabajos que les demandaban más tiempo. Yo no, y entonces tenía más tiempo libre y estaba todo el día al pedo y con mis cosas.  Y yo quería tocar, entonces era: “bueno vení vos a tocar la guitarra”. Hasta que  empezamos a dar muchos conciertos entre el ´91 y el ´93 con unos chicos de Campana y en un momento  el guitarrista  y el batero deciden no tocar más por trabajo. A mí ese mismo día me ofrecen para grabar dos temas de un compilado.  Le digo – “todo bien pero no tengo banda”. Estaba en el Parque Rivadavia, y justo estaba el Gato que tocaba la bateria en “Culturas Perdidas” , y le digo si me hace la segunda para grabar y me dice que sí. Faltaba el violero, y le digo a un amigo de mi ex novia, otro chico más y nos juntamos y grabamos. Grabamos tan rápido que llegamos a grabar un tema más. Después dimos  dos o tres shows que estaban pactados y antes de que salga este compilado a la calle, el tipo del sello me dice: queremos grabar un disco con vos.  Yo le dije que no sabía qué hacer, un pibe tenía una banda, el otro otra, no sabía que iba a pasar. Después hablé con el bajista, “Chuly” y me dijo que le dé para adelante y que intentemos grabar y así fue. Nos juntamos a grabar, a ensayar, dimos un par de recis más y así fue todo, sin pensar, con varios cambios en la formación de la banda y eso fue como un estigma con el que cargué desde muy chiquito; que por diversas razones fueron cambiando mis compañeros de banda. Ahora no, por suerte con “Boom Boom Kid” estamos los mismos desde que arrancamos: El baterista “Chelo” y el bajista “El Pelado”, que me acompañan desde la última etapa de “Fun People”, pero también es cierto que no pueden viajar siempre, y en esas ocasiones toco con diferentes músicos, algunos amigos desde el año 89 y otros más recientes.

¿Qué sientes cuando algunas personas te dicen que vuelvas a Fun People?

La gente me puede decir lo que quiera. Si vamos caminando  un chabón me dice eso le diría bueno que buena memoria, como te acordás, nada, buena onda. O, gracias, mató.  Buenisimo. Porque significa que le gustó algo que hice en el pasado, está bueno. Ahora soy lo que soy, soy felíz así, está copado, y volver a eso no se puede ya. Soy otra persona , otra cosa. Es como volver con una pareja anterior. Pero bueno a los seres humanos siempre nos gusta así la necrología viste, se muere alguien y ya está, todo el mundo escuchando, remeras, máscaras, porque ya es intocable, viste? Algunos dicen:  no antes era más comprometido.. ¿Comprometido qué? Yo sigo siendo el mismo. Creo que “Fun People” hizo 99 canciones de amor, no tiene una puta canción de odio. Tiene canciones de baladas y todo, en el primer demo tiene una canción de balada con silbido. Creo que también es una cuestión de gusto y de que algunas personas, cuando van perdiendo su juventud, intentan rememorar sus épocas cuando se sentían más libres y escuchaban “Fun People”, pero creo que no a todos les pasa así y a muchas personas ya no les va a pegar de la misma manera. Pero bueno, que me puedan pasar factura está bien, el mundo es libre y cada uno puede opinar como quiera.

 Boom Boom Kid. Foto Victoria de Rosa/Revista Alrededores 

¿Cómo te sientes tocando en vivo?

¡Super! ¡Es lo que más me gusta, tocar! Obviamente hay lugares que me copan más que otros. Los escenarios o la manera en que lo armamos, o la gente. Por ejemplo el viernes pasado tocamos en Mar del Plata en un lugar que es una Bibloteca Anarquista, y es un lugar con el que yo me siento más identificado y tengo amigos y todo. Lamentablemente en el país no hay infraestructura para tocar en grande, organizada por gente que me recontra cope y con la que comparta ideas en común.  Pero puedo a veces agarrar la guitarra y darme el gusto de tocar en estos lugares aunque sean más pequeños. Si la hay en Europa por ejemplo, donde se organizan festivales en centros culturales. Aún acá no hay nada organizado. Igualmente estamos contentos, venimos haciendo bastantes cosas sin apuro, obviamente aprendiendo siempre, porque yo puedo estar tocando desde el año ´89 pero las cosas van cambiando día a día. Las prácticas que vos tenías para organizar un concierto, después de Cromañon, cambiaron las reglas. Todo el tiempo cambian. El 23 de octubre tocamos en Quilmes  y no pensábamos que iba a venir tanta gente.  Se nos fue de las manos.  Ya no podíamos hacer más nada y es un bajón porque nosotros apreciamos a la gente que nos va a ver. Lo que no apreciamos es la gente que se queja de que nos hacen el aguante subiendo arriba del escenario,  que se yo, está todo bien, el mosh ( tipo de baile derivado del pogo caracterizado por dar saltos y empujones a otros al ritmo de la música) está genial, pero ya me parece que esta un poco pasado de moda. Se descontrolan mucho viste. Hay como una falta de conciencia. Quizás porque somos las únicas personas que estamos intentando derribar esa barrera entre el músico y el tipo que te va a ver.

¿Tienes afinidad con alguna banda?

Tenemos afinidad con muchas bandas fuera de la Argentina. De acá con muy pocas. Creo que lamentablemente acá no existe una cultura de tomar a los cantantes como lo que son. Simples personas que hacen música. Se los ve como personas inalcanzables y esa película se la comen los pibes. La realidad es que cualquiera puede tocar. Cuando era más pendejo era aún más cabrón. Por ejemplo, cuando me venían a pedir autógrafos los mandaba a la mierda. Después empecé a hacerles dibujos y aprovechaba para practicar. No me gusta practicar, con la banda tampoco, nunca ensayamos. Lo que ves ahí, cuando tocamos en vivo, es como una pintura que se hace en el momento. A veces cuando cambiamos de guitarrista entre uno y otro, por ejemplo este fin de semana toca Jackson que se va conmigo a EE.UU, y no estaba tocando con nosotros. Entonces ahí si ensayamos. Una vez, ya después ya está. Asi nos manejamos nosotros siempre.

En tus recitales has transmitido varias veces un mensaje hacia el público respecto a dejar atrás el pogo descontrolado del punk de los 70 e inventar algo nuevo, ponerse a bailar. ¿Te da bronca cuando ves que esto no pasa? ¿Lo ignoras? ¿Cómo te lo tomas?

No, no me da bronca. Un poco sí, me resbala. No se. Me gustaría que el mundo fuera diferente, por eso a los pibes siempre les digo que inventen algo nuevo. Yo estoy en esa también, tratar de inventar. Esa onda de contagiar el cope de coparse en algo copado realmente. Ser copado, pero no copiado. Y en eso estoy. A mi me encanta por ejemplo lo que es volver para atrás. Qué pasó con la música atrás. De hecho lo que más escucho es música del pasado. Quizás porque no me conmueve ninguna banda nueva. A lo que voy es que, calentar no me calienta, me gustaría que fuera diferente. Mi parte de generar un cambio con eso es parar un recital, y decir algo en mi concierto, pero igual  cada uno puede hacer lo que quiera. Yo jodo mucho en vivo, rompo las pelotas. Por ejemplo digo - "y bueno este es el último recital de Boom Boom Kid, ahora vamos a cambiar el nombre."   Para generar en la gente y un poco también para que vean que yo soy cualquier persona y que no se tomen lo que nosotros decimos como la verdad. Es mi verdad y si la tomás genial, pero no que la tomes porque lo dicen Carlos, El Pelado, Marcelo y Jackson. Para sacar ese peso de que  “uh lo que decimos nosotros es la posta” , no se después vas al recital y decís-  "Pero como era ¿Iban a cambiar el nombre ? Uh son unos mentirosos." Y sí… (risas) Sino, es todo: hola que tal, yo digo todo lo que quieren escuchar  y soy un entertainer.

Anteriormente nos hablaste de aquellas personas que son felices teniendo auto y un trabajo en una oficina, ¿Cómo ves eso? ¿Siempre trataste de esquivar el prototipo de la casa, el auto y la familia "feliz"?

No, no es que lo esquivé, no lo busqué, no fue una meta mía de ser feliz. No nací para eso, mi meta no es esa, mi meta es otra. Yo el único momento en que me metí en eso fue cuando necesitaba armar mi propio sello, y lo hice, entré y salí. Y después me dediqué a mis cosas y a mis tiempos. Podría ser más prolífico y sacar muchas más cosas pero soy muy vago. Tampoco manejo muy bien la cuestión de la distribución. Eso siempre me queda pendiente: la cuestión comercial. Es un embole, aparte no me lo banco.  En nueve, diez años la mayoría de los discos los vendemos en los recis, porque no se consiguen en las grandes cadenas Musimundo, Yenny. A lo que voy, es que no escapé de nada, simplemente me dediqué a las cosas que me gustaban hacer: a tocar, andar en patineta, pintar, ver a mis amigos, tener mis tiempos, tocar y escribir y eso es lo que hago. Con todo lo demás, nunca especulé “uh ahora van a venir tantas personas, vamos a hacer esto, vamos a, de hecho podría haberlo hecho”. Tampoco quería formar parte de una empresa, porque no me interesa, yo no quería trabajar para alguien. Yo me permito boicotear en muchos sentidos, y aunque no lo parezca, mi triunfo dentro del negocio de la música (risas). Me dedico a ese tipo de cosas. Hago cosas pero las hago de otra manera.

¿Cómo fue la experiencia de telonear a los Bad Religion? (Boom Boom Kid tocó de telonero el 8 de octubre en su recital en Argentina)

¡Bien! Los pibes del lugar donde tocaron son amigos nuestros y los muchachos que traían a la banda acá son viejos conocidos del ambiente. Y mataba porque también nos dieron un montón de publicidad y promoción y bueno, la invitación vino así y por eso tocamos.  Nos pusimos de acuerdo en un montón de cosas y también queríamos probarnos nosotros 4 tocando ante un público al que no le interesaba para nada ver Boom Boom Kid, y esta bueno. Era como meterse contra una ola zarpada. Pero no por la reacción que le podamos hacer a ellos sino nosotros, lo que nos generan ellos a nosotros.  Genera una adrenalina de tirarte en skate por una barranca, o tirarte de un 5to piso a una pileta. Es lo mismo.  Encima había publicidad, sonido lo mejor que podamos, invitamos  como a 30  amigos al offstage, era como una reunión de amigos. Teníamos comida, para beber. Si decíamos que no eramos unos tontos. Así que los que estábamos estuvo bueno, la pasamos bomba y super groso. Después Bad Religion no es una banda que me llame, que me conmueva. Algunas canciones me gustan pero nunca fue una banda mía de cabecera  Pero bueno a mí nunca me gusta tocar con las bandas que me gustan mucho.  Por ejemplo con Slayer no tocaría. Me parece como muy sagrado meterme en una cosa así. Una vez me ofrecieron hacer un show con Morrisey. Yo no quería ni conocerlo. Porque con la música me hizo pasar cosas re copadas y capáz lo conozco personalmente y me parece un tarado. Me paso muchas veces, sacarle discos a personas que yo admiraba mucho y de repente terminaron siendo unos pelotudos. Entonces, paso. Por eso tampoco tocamos mucho. Fijate que las mayoría de las bandas que abren siempre para otras son las que estan dentro y las que están vendidas completamente hasta el culo.

¿Tienes algún show programado para estos días?

Sí, vamos a tocar el 25 de diciembre en Groove y espero que pueda abrir Daniela, que es una amiga mía, que es una escritora, una poeta y performer que con su pareja hacen una performer zarpada recitando poesía. Es muy fuerte. Para mí es lo más parecido al punk rock, sin batería sin guitarra y sin bajo. Es muy bueno. Esperemos que abra para nosotros. Y bueno, ahí va la bocha.

Por último, ¿Cómo te sientes hoy por hoy con el camino que estás tomando?

Me gusta, estoy felíz, estoy contento y no me canso ni nada. Ya 40 años voy a cumplir el año que viene y la verdad que yo pensé que iba a estar muerto y estoy vivo y tocando y haciendo lo que me gusta ¿Qué más puedo pedir? No pensé que iba a vivir tanto tiempo. Haber sobrevivido a todos los bastardos esos que me pusieron trabas desde niño. Yo todas esas cosas las salté, las pasé. Ahora estoy en otra etapa. La etapa de evolucionar  en un ser superior. Para mí sería un animal. En este momento estoy tan felíz que no me pueden matar ni las balas.  Porque ya me siento realizado en muchos aspectos de mi vida, las cosas que puedo decir las digo, y me he generado todo un circuito paralelo contra todos los bastardos del comercio que me atacaban desde que yo era más pequeño. Podemos tocar en cualquier lugar, bajo nuestras condiciones ¿Entendés? Entonces estás hecho. Me gustaría ser un animal, a veces de agua, de tierra del aire, o un ornitorrinco que es lo más parecido a todas esas cosas. Ese quiero ser. Estoy esperando el momento. No le tengo miedo ni a la muerte, porque se que va a ser algo, una motivación incluso más superior. Por lo menos creo eso. El día de mi muerte lo voy a festejar. No me lloren (risas). 

Fuente Revista Alrededores 
 

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