Ahora bien, es a partir de aquí que surgen los cuestionamientos de ambos flancos. Por un lado, ¿si se pretende criticar a la cultura bélica occidental, por qué enmarcar la historia dentro de la fábula del Mesías blanco? Al igual que Dances with Wolves, The Last Samurai, Pocahontas y Ferngully, por mencionar unas pocas, Avatar concede que a pesar de la superioridad espiritual y sociológica de los indígenas (Na´vis, en este caso), para estos triunfar necesitan ceder la posición de líder al hombre blanco que ha acogido su estilo de vida como propio. David Brooks, columnista del New York Times, escribe en su artículo “The Messiah Complex”: “El tipo blanco se da cuenta de que los pacíficos habitantes son mucho más “cool” que los avariciosos alicates corporativos y los sanguinarios militares norteamericanos con los que llegó al planeta. Se va a vivir con los nativos y, poco tiempo después, es el miembro más impresionante de la tribu.”. Finalmente concluye que “el romanticismo benevolente puede ser igual de condescendiente que el malévolo - aun cuando viene rodeado de junglas y montañas flotantes.” Por otro lado, el columnista del Los Angeles Times, Patrick Goldstein, escribe en su artículo “Avatar: Why do conservatives hate the most popular movie in years?”: “El filme ofrece un mensaje evidentemente pro ambiente; presenta a los contratistas de la milicia norteamericana bajo una luz decididamente negativa, y claramente evoca la vibra de ‘paz y amor’ de la contracultura de los 60.” Acto seguido, el autor cita a muchos de los comentaristas de derecha que han condenado la película por su agenda izquierdista. Es decir, Avatar ha provocado, con su aparente guión simplista y facilón, un debate político con reacciones adversas, tanto de liberales como conservadores. Algunos han comparado su nivel de racismo con Birth of a Nation, mientras que otros se burlan de la cinta llamándola Dances with Smurfs o Avatar Ferngully. Finalmente, vale la pena preguntarse cuanto influyen estos debates en el éxito taquillero de la cinta. Sospecho que muy poco. El éxito de Avatar se debe, entre muchos otros factores, al salto tecnológico que logra y al hecho de que cuenta una historia familiar con energía y excelente dominio del lenguaje cinematográfico popular. Sin embargo, no creo que el subtexto político forme parte de las conversaciones del espectador promedio al salir de ver la cinta, ni sea un factor decisivo a la hora de recomendarla o volverla a ver. Enfocar el análisis en la pertinencia política de Avatar por sobre su impacto en la cultura del entretenimiento “mainstream” es, en buen español, “to miss the point”. El crítico y editor Jim Emerson escribe en su artículo “Avatar? Political? Seriously?”: "La película puede explícitamente mencionar algunas preocupaciones temáticas en su diálogo pero, ¿cuán profundamente incorporados están esos temas en el tejido de la cinta misma? ¿Son las políticas de 'Avatar', como expresadas en la película, de mucho interés para el espectador? ¿O son solamente ganchos fácilmente disponibles en los cuales engranar la tecnología del filme? ¿Cuán importante son para experimentar la cinta, y cómo usted las interpreta?”
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Avatar: Why do conservatives hate the most popular movie in years?


