16 abr, 2014

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Miércoles 25 de mayo de 2011 11:04

Injuria, insulto, palabra poética y realidad: Lacan y la vuelta a la metáfora

Por  Iris M. Zavala
  • De: Blog Letra y Pixel/ Especial para Diálogo
Injuria, insulto, palabra poética y realidad: Lacan y la vuelta a la metáfora http://www.letraypixel.com/blog

… basta con escuchar la poesía, como era sin duda el caso de F. de Saussure, para que se haga escuchar en ella una polifonía y para que todo discurso muestre alinearse sobre los varios pentagramas de una partitura. LACAN
 
Poesía / creación

Comienzo por trazar las líneas de fuga que persigo. Si la poesía es creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica con el mundo, hemos de repensar en la función del arte en nuestra contemporaneidad. El arte, lo único que nos permite es sublimar y nos conduce, a través del lenguaje, a domesticar al depredador que todos llevamos dentro. La sublimación, el resplandor de la belleza de Antígona; la sublimación es una modalidad de recubrir y, a la vez, de hacer surgir lo real al que el sujeto se confronta. Comienzo citando a Lacan en El deseo y su interpretación (Sem. 6 1958): “el uso de la palabra deseo, la transmisión del término y de la función del deseo en la poesía, es algo que, diría, reencontraremos “après-coup” si llevamos bastante lejos nuestra investigación”.

Lo esencial del psicoanálisis lacaniano es recordarnos que el ser procede del lenguaje, de lo simbólico pero de diferentes maneras; el amor inventa el ser, y el odio lo petrifica produciendo silencio. Y, en La psicosis (Sem. 3 1955-56),  afirma: “Hay poesía cada vez que un escrito nos introduce en un mundo diferente al nuestro y dándonos la presencia de un ser, de determinada relación fundamental, lo hace nuestro también. La poesía hace que no podamos dudar de la autenticidad de la experiencia de San Juan de la Cruz, ni de Proust, ni de Gerard de Nerval.” Soy consciente de que  remitir a Lacan es quedar expuesto al embate de un entrecruzamiento de temas y de jergas que obligan al lector a un trabajo de descifre -como escribió  Oscar Masotta-. Continúo.

¿Queda lugar hoy para la metáfora, en esta época del capitalismo tardío, cuando la palabra no es fides, y navegamos sin ética, por un mar de letras petrificadas y comercializadas por el marketing, y lo que es peor, cuando las tendencias que dominan la época se encuentran en la realidad virtual de la televisión? ¿Qué hacer hoy con la palabra poética, con las metáforas? Palabra poética entendida como escritura desatada, en prosa o en verso. La poesía no es ni hablar en rima, ni  decir cosas bellas. Se recordará que poesía es poiêsis, creación.

En la orientación lacaniana la poesía está más cerca del Witz -el chiste- que del alejandrino. La potencia de provocar dolor, de enfermar, de matar, de curar, es inherente a la palabra. Sin olvidar que el silencio, la injuria, la humillación son formas de violencia, las que asume el malestar en nuestra civilización occidental en nuestra actualidad. Vivimos en la civilización del odio, la competencia, y la agresión, un mundo donde la palabra es insulto, violencia, y una desmetaforización de la palabra que solo apunta a lo real, ¿cómo, pues,  restablecer la palabra poética? Si la escritura es la creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica con el mundo, es imperioso retomarla… Pero, ¿cómo hacerlo en un mundo despoetizado que va a lo real, a aquel fantasma anterior a las imágenes y las palabras con las cuales pretendemos  capturarlo? Lo real nos trasciende y nos antecede a la vez, y a partir de aquí ya estamos instalados en los dominios de la paradoja.

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