Dialogo Digital

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Viernes 07 de diciembre de 2012 05:00

Los juegos del hambre

La crisis alimentaria azota el mundo. Se trata de una crisis silenciosa, sin grandes titulares, que no interesa ni al Banco Central Europeo, ni al Fondo Monetario Internacional, ni a la Comisión Europea, pero que afecta a 870 millones de personas, que pasan hambre, según indica el informe 'El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2012', presentado en noviembre por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). 


El hambre, creemos, cae muy lejos de nuestros confortables sofás. Poco tiene que ver, pensamos, con la crisis económica que nos afecta. Pero, la realidad es bien distinta. Cada vez son más las personas que pasan hambre en el Norte. Obviamente no se trata de la hambruna que afecta a países de África u otros, pero consiste en la imposibilidad de ingerir las calorías y proteínas mínimas necesarias, y esto tiene consecuencias sobre nuestra salud y nuestras vidas.

Por el contrario, desde hace años nos llegan las terribles cifras del hambre en Estados Unidos (EEUU): 49 millones de personas, un 16 por ciento de las familias, según datos del Departamento de Agricultura de los EEUU, que incluyen a más de 16 millones de niñas y niños. Números a los que el escritor y fotógrafo David Bacon pone rostro en su trabajo 'Hungry By The Numbers' (Famélicos según las estadísticas). Las caras del hambre en el país más rico del mundo.

En el Estado español, por otro lado, el hambre se ha convertido, también, en una realidad tangible. Sin trabajo, sin sueldo, sin casa y sin comida. Así se han encontrado muchísimas personas golpeadas por la crisis. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2009, se calculaba que más de millón de individuos tenían dificultades para consumir lo mínimo necesario.

Hoy la situación, aún sin cifras, es mucho peor. Las entidades sociales están desbordadas, y en los últimos dos años se han duplicado las demandas de ayuda por falta de alimentos, compra de medicinas, etc. Y según informa la organización Save the Children, con cifras de un 25 por ciento de pobreza infantil, cada vez son más las niñas y niños que solo realizan una comida al día, en el comedor escolar y gracias a becas, debido a las dificultades económicas que enfrentan sus familias.

Así no es de extrañar que incluso el periódico estadounidense The New York Times publicara, en septiembre de 2012, una galería fotográfica de Samuel Aranda, ganador del World Press Photo 2011, que bajo el título 'In Spain, austerity and hunger' (En España, austeridad y hambre) retrataba las consecuencias dramáticas de la crisis para miles de personas: hambre, pobreza, desahucios, paro... pero también lucha y movilización. Y es que, el Estado español cuenta con las tasas de pobreza más elevadas de toda Europa, sólo por detrás de Rumanía y Letonia, según recoge un informe de la Fundación Foessa. Una realidad que se impone hacia a fuera a pesar de que algunos la quieren silenciar.

La crisis económica, por otro lado, está íntimamente ligada a la crisis alimentaria. Los mismos que nos condujeron a la crisis de las hipotecas suprime, que dio lugar al estallido de la “gran crisis” allá en septiembre del 2008, son lo que ahora especulan con las materias primas alimentarias (arroz, maíz, trigo, soja...), generando un aumento muy importante de sus precios y convirtiéndolos en inaccesibles para amplias capas de la población, especialmente en los países del Sur.

Fondos de inversión, compañías de seguros, bancos... compran y venden dichos productos en los mercados de futuros con el único fin de especular con los mismos y hacer negocio. Qué hay más seguro que la comida para invertir, si todos, se supone, tenemos que comer cada día.

En Alemania, el Deutsche Bank anunciaba ganancias fáciles si se invertía en productos agrícolas en auge. Negocios similares proponía otro de los principales bancos europeos, el BNP Paribas.

El Barclays Bank ingresaba, en 2010 y 2011, casi 900 millones de dólares a costa de especular con la comida, según datos del World Development Movement. Y no tenemos porque ir tan lejos. Catalunya Caixa ofrecía a sus clientes jugosos beneficios económicos a costa de invertir en materias primas bajo el eslogan: “depósito 100% natural”. Y el Banco Sabadell contaba con un fondo especulativo que operaba con alimentos.

El hambre, a pesar de lo que nos digan, no tiene tanto que ver con sequías, conflictos bélicos, etc., sino con quienes controlan y dictan las políticas agrícolas y alimentarias y en manos de quienes están los recursos naturales (agua, tierra, semillas...). El monopolio del actual sistema agroalimentario, por parte de un puñado de multinacionales, con el apoyo de gobiernos e instituciones internacionales, impone un modelo de producción, distribución y consumo de alimentos al servicio de los intereses del capital.
Se trata de un sistema que genera hambre, pérdida de agrodiversidad, empobrecimiento campesino, cambio climático... y donde se antepone el lucro económico de unos pocos a las necesidades alimentarias de una gran mayoría.

'Los juegos del hambre' (The Hunger Games) era el título de una película de ficción dirigida por Gary Ross, basada en el best-seller de Suzanne Collins, donde unos jóvenes, en representación de sus comunidades, tenían que enfrentarse a vida o muerte para conseguir ganar y obtener, así, el triunfo: comida, bienes y regalos para el resto de su vida. A veces la realidad no dista tanto de la ficción. Hoy algunos “juegan” con el hambre para ganar dinero.

Fuente EcoPortal 
 

Publicado en Opinión y Debate

En 2011 se desató una terrible hambruna en el Cuerno de África que amenazó las vidas y los medios de subsistencia de más de 12 millones de personas, principalmente en Somalia, Yibuti, Etiopía y Kenia, aunque la situación se extendió a Sudán y a ciertas regiones de Uganda.

Se han relatado situaciones caóticas y las muertes por inanición se calculan entre 50,000 y 100,000, según el informe “Un retraso peligroso”, (2012), realizado por Oxfam y Save the Children. La situación estaba mejorando ligeramente en la región, gracias la acción humanitaria y a las lluvias que tuvieron lugar a finales de 2011, pero a pesar de todo, 8 millones de personas siguen recibiendo atención humanitaria y la FAO ha lanzado una alerta porque el pronóstico para la próxima temporada de lluvias parece indicar que lloverá menos de lo previsto.

La crisis está lejos de solucionarse y en los últimos meses se ha extendido a ocho países del Sahel, donde se calcula que hay aproximadamente quince millones de personas en riesgo grave de inseguridad alimentaria. Los estados más afectados son Níger (5,4 millones, 35% de la población), Chad (3,6 millones, 28% de la población), Malí (3 millones, 20% de la población), Burkina Faso (1,7 millones, 10% de la población), Senegal (0,85 millones, 6% de la población), Gambia (0,71 millones, 37% de la población) y Mauritania (0,7 millones, 22% de la población), aunque la zozobra también se ha propagado a Camerún y Nigeria.

El incremento de los precios de los alimentos

Para diversos organismos la causa de las tragedias en el Cuerno de África y en el Sahel ha tenido su origen en el aumento de los precios de los alimentos, en la sequía existente en la región y en las malas cosechas. La realidad es que junto a los motivos coyunturales como la sequía o la reducción de las siembras, habría que añadir otros “históricos” como la desestructuración de las comunidades y de sus tradiciones agrícolas, una deficiente política agraria, fomento de la agroexportación en detrimento de la soberanía alimentaria y la agricultura campesina para consumo propio y venta en mercados nacionales, entre otras.

Todo ello ha ocasionado que muchos países africanos dependan de las importaciones de comida, y con ello, de unos precios internacionales de los alimentos que se han duplicado en menos de una década. Inicialmente este aumento se quiso vincular, perversamente, con la oferta y la demanda de alimentos y materias primas agrícolas (sobre todo cereales). Pero con el paso del tiempo se ha reconocido que este incremento guarda más relación con la inversión financiera en los mercados alimentarios de futuros, como se puede ver en la gráfica a continuación:

De esta forma el Parlamento Europeo reconocía en enero de 2011 que “…estos acontecimientos están sólo en parte provocados por principios básicos del mercado como la oferta y la demanda y que en buena medida son consecuencia de la especulación (…) los movimientos especulativos son responsables de casi el 50% de los recientes aumentos de precios…”.

En la misma dirección, Olivier de Schutter, relator de Naciones Unidas para el derecho a la alimentación, manifestaba en septiembre que “El apoyo a los biocombustibles, así como otros aspectos relacionados con la oferta [como las malas cosechas o la suspensión de exportaciones] son factores de una importancia relativamente secundaria, pero en el tenso y desesperado estado de las finanzas mundiales desencadenan una gigantesca burbuja especulativa”.

Durante décadas se promovió una agricultura exportadora de alimentos y materias primas creando a su vez dependencia hacia las importaciones, lo que ha originado dinámicas desastrosas como la anunciada por la FAO a inicios de 2011, que supuso la antesala a la actual crisis alimentaria que vive África: “…los países de bajos ingresos y déficit de alimentos han sido golpeados con dureza por las subidas de los precios en los últimos años. Debido a esta alza, muchos de estos países han tenido que pagar facturas más elevadas por la importación de alimentos. Casi todos los países africanos son importadores netos de cereales. Las personas más afectadas por el alza de precios son los compradores netos de alimentos, como los residentes urbanos y los pequeños campesinos, pescadores, pastores y trabajadores agrícolas que no producen alimentos suficientes para cubrir sus necesidades. Los más pobres de entre ellos destinan más del 70-75 por ciento de sus ingresos en la compra de alimentos.”

Las estrategias de superación

En un reciente informe del Banco Mundial, se mencionan las denominadas “estrategias de superación” para combatir el hambre. Estas mal llamadas “estrategias” no son más que sacrificios que, de manera obligatoria ante una situación de crisis alimentaria, deben realizar las personas para saciar mínimamente sus necesidades nutricionales. Para dar más luz sobre este controvertido tema, el propio organismo indica que “Los mecanismos de superación no son universales, pero normalmente involucran respuestas comunes entre las familias y los países. En primera instancia, la respuesta implica alguna forma de ajuste en el consumo (comer alimentos más baratos y reducir el tamaño y la frecuencia de las comidas) y conductas de normalización del consumo (pedir dinero prestado, comprar alimentos a crédito, vender activos y buscar más empleo)…”.

En principio se podría creer que el Banco Mundial únicamente informa sobre algunas actuaciones desesperadas que aplica la gente en momentos de emergencia. Pero realmente esta corporación llega a justificarlas y las ve como una herramienta más para paliar el hambre, aseverando que “Las estrategias de superación pueden atenuar algunos de estos riesgos, con opciones que generen impactos muy positivos en el bienestar…”.

El organismo multilateral acepta estas conductas, aunque no tiene más remedio que confesar la realidad y reconocer que, el menor consumo de alimentos y la incapacidad de costear una dieta equilibrada conducen a una ingesta menor de micronutrientes. Asimismo confiesa que los niños, las embarazadas y los enfermos crónicos requieren una alimentación más nutritiva y variada, y por tanto disponen de menos mecanismos de superación. Sin embargo el Banco Mundial, milagrosamente complementa sus “estrategias de superación” con la caridad de los estados nacionales: “…las intervenciones públicas deben considerar las conductas de superación, complementar sus efectos positivos y mitigar sus deficiencias. Por ejemplo, los programas de alimentación escolar pueden reducir el incentivo de los padres de sacar a sus hijos de la escuela para que trabajen, al igual que las transferencias en efectivo condicionadas. Gracias a estas remesas puede no ser necesario saltarse comidas y con programas nutricionales bien focalizados, se logra reducir la insuficiencia de micronutrientes debido a la falta de comidas.”

En definitiva, algunas de las posibles soluciones propuestas por el Banco Mundial ante las actuales crisis alimentarias, pasan por una reducción en la ingesta de comida, el préstamo de dinero para comprarla y la caridad a través de la ayuda alimentaria como complemento a las “estrategias de superación”. Pocas cosas pueden añadirse a semejante declaración de principios. Los especuladores que sigan incrementando sus réditos en los mercados de futuros, los acaparadores que perpetúen la colonización de los países empobrecidos y las multinacionales del agronegocio que mantengan el control sobre la cadena alimentaria. Que sigan siendo las personas y las naciones las que se sacrifiquen siempre. Los otros que mantengan sus lucrativos negocios.

El autor es investigador asociado de la Cátedra “Tierra Ciudadana - Fondation Charles Léopold Mayer”, de la Universitat Politècnica de València. Autor del libro El parque de las hamacas.

Fuente EcoPortal 

Publicado en Opinión y Debate

La corresponsal El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), Jimena Cañedo, informa sobre un aumento de la desnutrición infantil en Malí, al tiempo que una grave crisis alimentaria atenaza el Sahel, África.

Específicamente, @UNICEFenEspanol avisa que 175,000 niños y niñas se encuentran en peligro de morir por la falta de alimento en Mali.

Según el Director Regional de UNICEF en el Sahel, David Gressly:  “Incluso en el mejor de los escenarios prevemos que más de un millón de niños con desnutrición aguda grave llegarán a los centros de alimentación durante los próximos seis meses”.

Vea el video reportaje:

Fuente Periodismo Humano 

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La Organización de las Naciones Unidas (ONU), advirtió que unos 10 millones de personas sufrirán un empeoramiento de la crisis alimentaria y nutricional que afecta a Níger, Senegal, Burkina Faso, Malí, Mauritania, Chad, Camerún y Nigeria.

Entres estos, más de un millón de niños menores de cinco años de edad que se encuentran amenazados de desnutrición y hambre en esos ocho países de la región del Sahel. La actual situación en el Sahel puede conducir a una grave crisis humanitaria con la llegada de la primavera, advirtió la secretaria general adjunta de la ONU Catherine Bragg.

“Estamos muy preocupados por millones de personas que serán afectadas por una combinación de sequía, pobreza y altos precios de los granos, lo cual se complica con la degradación ambiental y el subdesarrollo crónico, subrayó.

Bragg aseguró que “para muchos la crisis ya empezó” y entre los afectados hay más de un millón de niños menores de cinco años de edad.

Según el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), ese peligro avanza en Chad, Burkina Faso, Mauritania, Malí, Níger, Nigeria, Camerún y el norte de Senegal. Un desastre múltiple se cierne sobre unos 1.5 millones de infantes del Sahel que padecen desnutrición y que deberán ser atendidos en centros de alimentación en los próximos seis meses, dijo el director regional de UNICEF de la ONU David Gressly.

Gressly lamentó que los recursos necesarios para ese trabajo no alcanzan los niveles requeridos y reveló que UNICEF sólo ha recibido 24 de los 119 millones de dólares solicitados en su llamamiento de emergencia para 2012.

Por otro lado, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) informó que unos cinco millones de yemenitas están amenazados por el hambre y otra cantidad similar corre el peligro de caer en esa situación.

Una encuesta realizada a finales del año pasado demostró que la inseguridad alimentaria alcanzó niveles alarmantes en Yemen y representa un riesgo para la cuarta parte de la población.

El estudio advirtió que esa crisis empeora por el aumento de los precios de los alimentos y los conflictos internos, y que un 22% de la población tiene dificultades para conseguir comida, casi el doble de lo registrado hace dos años.

Además, reveló una alarmante situación en materia de nutrición infantil, con niveles de 28% de desnutridos en la provincia de Al Hudeidah, muy por encima de los 15 puntos considerados como una emergencia por la Organización Mundial de la Salud. 

Aún más, más de 76 mil personas fueron desplazadas por conflictos tribales y falta de alimentos en el sur sudanés, informaron colaboradores del PMA.

El PLAN, como se denomina la organización de auxilio adjunta al PMA, denunció en febrero los ataques a la tribu Lou Nuer, radicada en Likuangole, y obligada a migrar hacia Pibor, estado de Jonglei, en busca de alimentos. Los asaltantes quemaron todas las casas y robaron o asesinaron todo el ganado e incluso llevaron consigo a los más robustos y jóvenes hombres. Desde el inicio de 2012 la ONU alertó sobre la existencia de más de 300 mil desplazados en Sudán del Sur, por diversas causas, pero más por los conflictos bélicos con su vecino del norte.

Las contradicciones con Sudán por derechos y dividendos del petróleo tras la división del país, colocan a la flamante nación en una complicada situación de eventual guerra, a juicio de ONU.

El 8 de febrero, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) alertó sobre la elevada inseguridad alimentaria en Sudán del Sur, con amenazas de hambruna para millones de personas. Según el estudio, la cifra de personas en situación de inseguridad alimentaria pasó de 3.3 millones en 2011 a 4.7 millones este año. De ellos, cerca de un millón sufren de inseguridad alimentaria grave, en comparación con 900 mil del pasado año. Si continúa la situación de conflicto y el desplazamiento de la población y los precios siguen subiendo, los organismos internacionales estimaron que el número de personas en esa condición podría duplicarse.

"Se trata de una crisis que se avecina con rapidez y que el mundo no puede permitirse ignorar", recalcó Chris Nikoi, director del PMA en Sudán del Sur.

Ayuda urgente para el Sahel

La catástrofe humanitaria es una secuela de la grave sequía de 2011 que disparó los precios de los alimentos en la región. En Níger el precio del maíz aumentó 37% con respecto a 2010, y el del sorgo, 50% comparado con el precio de 2009. Según varios expertos, el aumento de precios de los alimentos se debe en gran parte a la especulación financiera con bienes agropecuarios.

También inciden la mayor demanda de economías emergentes, el aumento de la población y el auge del uso del maíz y los aceites vegetales en la producción de etanol y biocombustibles.

Para la organización británica OXFAM, esos componentes de la realidad socioeconómica en el Sahel constituyen una combinación letal que podría dar paso a una situación de emergencia humanitaria en gran escala “teniendo en cuenta que en la región ya se registran tasas de malnutrición de entre el 10 y el 15%”.

Más de la mitad de los damnificados en el Sahel son de Níger, a donde viajaron la subsecretaria general de la ONU para Asuntos Humanitarios Valerie Amos y la administradora del Programa para el Desarrollo Helen Clark para reunirse con el presidente nigerino Mahamadou Issoufu y el primer ministro Brigi Rafini.

“Más de tres cuartas partes de la población requerida de esa asistencia están en zonas agrícolas y pluviales", afirma el estudio del PMA en colaboración con la Comisaría de la Seguridad Alimentaria de Mauritania.

El informe estima que la situación, que afecta más en el sudeste y este del país, se debe a que en 2011 hubo una temporada de lluvias deficitarias y mal repartidas en tiempo y espacio. Los gobiernos de Malí, Mauritania, Burkina Faso, Níger y Chad ya declararon la emergencia, solicitaron asistencia internacional y decretaron varias medidas como la venta de cereales a precios subsidiados y la distribución de semillas y suministros.

OXFAM solicitó a la comunidad internacional 37 millones de dólares para ayudar a los más afectados, y suministrarles agua y alimentos, así como asistencia higiénica y sanitaria. Sin embargo, la ONU estima que se necesita mucho más.

“La experiencia nos enseñó en el Cuerno Africano que la alerta temprana tiene que estar seguida de la acción temprana, sentenció Bragg.

En ese sentido, anunció que los recursos del plan estratégico regional de la ONU para el Sahel tiene que ser incrementados hasta 724 millones de dólares.

Fuente Bolprees 

Publicado en Local
Martes 01 de noviembre de 2011 11:51

Cuerno de África: contradicción de realidades

Las esperanzas parecen no dar abasto cuando de hambre se trata. Y a pesar de que, diariamente, minuto a minuto quizás, las redes sociales y múltiples diarios en línea, levantan un llamado virtual en reclamo por ayuda a las millones de víctimas que todos los días mueren de hambre en el Cuerno de África, los intentos parecen archivarse en los más oscuros vericuetos de la fibra óptica.

Por ejemplo, recientemente, Elisabeth Byrs, portavoz de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas para la Coordinación de los Asuntos Humanitarios (OCHA), informó que la sequía y el alza de precios continúan acechando al Cuerno de África, acentuando la situación de Djibuoti, país en el que dijo que el número de personas vulnerables ha pasado de 146,000 personas a 210,000.

En un marco en el que se celebra mediáticamente el nacimiento del humano número 7,000 millones (o 7 billones, si lo prefiere) la realidad que impera en el mundo evoca repensarnos en carácter de equidad.

Coincide con este argumento Salym Fayad, colombiano enviado especial por el diario El Tiempo a retratar la realidad de Somalia y que documenta a más de 465,000 los refugiados que viven en carpas y chozas improvisadas en los campos de la región de Dadaab.

En su paso por la zona, el periodista detalló cómo cada día la cifra sigue desenfrenadamente creciendo, sumándose los aproximadamente miles de seres humanos que cruzan la frontera desde Somalia, “en silencio, por no morir de hambre”.

El hecho se complica al recordar que la situación por la que atraviesan grandes cantidades de somalíes, niños y niñas incluidos, se remonta a más de cuatro años, cuando el Cuerno de África comenzó a experimentar una fuerte sequía que, en los últimos meses, alcanza límites dramáticos.

Hace tres meses, la ONU declaró  emergencia humanitaria para más de 12 millones de personas que sobreviven gracias a donaciones internacionales. No obstante, una de las tantas realidades mundiales parece no ver solución con ese tipo de informaciones mediáticas alentadoras.

Y es que, según informa el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la situación en el área amenaza con empeorar.

La UNICEF indicó en un comunicado que está haciendo todo lo posible por "prevenir una segunda ola de muertes por brotes de enfermedades que podría ser potencialmente más devastadora".


Aunque, según aclara la organización, la respuesta internacional en masa a la crisis de supervivencia infantil en el Cuerno de África ha mostrado ya algunos resultados positivos, “todavía queda mucho por hacer para salvar a cientos de miles de niños en riesgo de morir de desnutrición y enfermedades”.

Asi las cosas, “miles de niños han muerto, y más de 320 mil -la mitad de ellos en el centro y sur de Somalia- están tan gravemente desnutridos que pueden morir en las próximas semanas y meses, si las operaciones de ayuda humanitaria no se amplían rápidamente”, dijo la UNICEF.

De manera que, mientras en algunos lugares se pelean por quién o cuál o qué color se sube al trono, la apatía sigue azotando cada vez más las mentes de millones de internautas alrededor del mundo (Puerto Rico no es la excepción).

Aproximadamente 13.3 millones de personas necesitan ayuda. Más de 450 mil somalíes han huido a los campamentos de refugiados alrededor de Dadaab, en el noreste de Kenya, incluidos 100 mil que han llegado desde junio pasado. Otros 183 mil somalíes han huido a Etiopía, incluidos más de 120 mil de los campos de refugiados en Dollo Ado, y 20 mil refugiados han ido a Djibuti.

Y de nuestro lado, la nada misma. La nada en el divorcio de la Kardashian. La nada en el topless de la miss que no sabe qué más hacer para coger una güirita en la efímera glamuralización de la Isla. La nada que siempre nada entre aquellos que sólo conocen la textura de sus asientos.

Bien lo dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon: "Tenemos alimentos en abundancia, y sin embargo hay millones de hambrientos. Vemos lujosos estilos de vida, y hay millones de empobrecidos. Contamos con grandes oportunidades de progreso, pero también con grandes obstáculos".

Sin duda, es una pluralidad de realidades que se contradicen por llenarse en sí mismas de individualidades egocéntricas y centralistas.
 

Publicado en Opinión y Debate
Lunes 31 de octubre de 2011 13:24

7,000 millones y seguimos contando

El mundo acaba de documentar el nacimiento de la persona número 7,000 millones y según informa la prensa internacional el nacimiento se registró en Filipinas, uno de los países más pobres del planeta.

La pequeña se llama Danica, pesó 5.5 libras y sus padres, Florante Camacho y Camille Dalura, fueron felicitados por funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

No obstante a este anuncio, autoridades de la ciudad rusa de Kaliningrado, a orillas del mar Báltico, aseguran que Piotr, un niño nacido pocos minutos después de las doce de la noche en el Centro Perinatal de Kaliningrado, es la persona número 7,000 millones.

Según señala El País, en sólo 12 años la Tierra ha pasado de 6,000 a 7,000 millones de habitantes, “el crecimiento demográfico más vertiginoso de la historia”.

Por otra parte, el nacimiento del habitante 7,000 millón a reavivado diversas polémicas en torno a la calidad de vida en diversas partes del mundo que, según expertos, no responden a las necesidades de las masas mundiales.

Entre estas polémicas se encuentran interrogantes acerca de la contaminación en la Tierra, el consumo de recursos naturales, el desarrollo social y cultural en el mundo, y sobre todo, la alimentación. 

Por ejemplo, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, señaló con motivo de este nacimiento que “vivimos en un mundo de terribles contradicciones, en el que sobran alimentos, pero mil millones de personas pasan hambre”.

Ban Ki-moon señaló los lujosos estilos de vida de unos pocos y la pobreza que sufren muchos; así como los grandes avances en la medicina, mientras que las madres continúan falleciendo al dar a luz y los niños siguen muriendo cada día por beber agua contaminada.

Asimismo, el Secretario de la ONU destacó que en la actualidad “se gastan miles de millones de dólares en armas para matar gente en lugar de gastarlos en su protección. ¿En qué clase de mundo ha nacido el bebé número 7,000 millones? ¿Qué clase de mundo queremos para nuestros hijos en el futuro?”.

Por su parte, en una entrevista a la Radio de Naciones Unidas, la directora para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de la ONU, Marcela Suazo, destacó que uno de los desafíos centrales para la región es avanzar en la reducción de la pobreza y la desigualdad.

“En América Latina el crecimiento de la población aporta más de 590 millones de personas. Ese crecimiento se ha dado en un contexto también de crecimiento económico de la región y también de reducción de la fecundidad. Sin embargo, es hoy todavía la región más desigual del mundo”.

Suazo agregó que la región debe buscar la manera de asegurar que el producto de ese crecimiento económico sea redistribuido equitativamente.

De otro lado, algunos críticos, entre los que se encuentra, Olivier de Schutter, representante especial de la ONU para el derecho a la alimentación, dicen que las razones por las que un séptimo de la población mundial pasa hambre “no es un problema exclusivamente tecnológico ya que con las tecnologías actuales se podría alimentar de sobra a 7,000 e incluso a los 9,000 millones de personas que poblarán la tierra en el 2045”.

Para De Schutter, el problema es la inequidad, una inequidad que se genera tanto en la política, puesto que el hambre es recurrente en los Estados autoritarios, frágiles o fallidos, como en unos mercados mal regulados que, bajo incentivos perversos, están encareciendo los alimentos vía la especulación con los precios”.

Agregó que otra consecuencia no intencionada es la ayuda alimentaria que no llega a los países más pobres, la destrucción del tejido agrícola y expulsión del mercado a los agricultores más pobres con el consiguiente abandono de tierras en diversas localidades del mundo.

Por lo que, como comenta el periodista español, José Ignacio Torreblanc, “podemos seguir creciendo, sí, y produciendo alimentos para todos, pero no parece que seamos capaces de hacer que lleguen a todo el mundo, ni de generar las estructuras políticas y de mercado que lo hagan posible”.

“Seamos los que seamos, un séptimo parece estar condenado a pasar hambre si no cambiamos esas estructuras”, concluyó Torreblanc.

Por otra parte, y a pesar del debate que surgió a tono con este nacimiento la responsable de la oficina de estimación de población de la ONU, Gerhard Heilig, describió como un "sinsentido" sugerir que alguien puede señalar dónde nace el habitante siete mil millones.

Según Heilig, la ONU reconoce que sus cifras cuentan con un margen de error de un 1% o un 2%. Es decir, la población mundial bien puede ser 7.056 millones o 6.944 millones.

"Hay un margen de error de al menos seis meses antes y después tras el 31 de octubre para que la población alcance efectivamente los 7.000 millones", le dijo Heilig a la BBC.

La página web de la División de Población de Naciones Unidas agrega que nadie puede determinar la fecha con un margen de error menor a 12 meses, ya que hasta los mejores censos tienen "inevitables inexactitudes".
 

Publicado en Opinión y Debate
Lunes 17 de octubre de 2011 09:55

El precio de la comida, un desafío cotidiano

Los precios de los alimentos se encuentran en su nivel histórico más alto y, al mismo tiempo, su volatilidad es la mayor registrada en los últimos 30 años.

Según el Panorama sobre la Seguridad Alimentaria y Nutricional de América Latina y el Caribe, lanzado este viernes por la FAO, la Organización de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el alza y la persistente inestabilidad del precio de la comida amenazan los avances en la lucha contra el hambre y la desnutrición infantil en la región.

En América Latina, el aumento de los precios internacionales de los alimentos y una mayor inflación general conlleva riesgos de aumentar la pobreza y reducir el acceso a los alimentos por parte de la población más pobre, dijo el representante regional adjunto de la FAO, Alan Bojanic.

Escuche el reportaje aquí

Fuente Radio ONU 

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